Bélgica obligará a instalar el Alcolock en los coches de los condenados por conducir ebrios


De todos es sabido la alta incidencia que la alcoholemia tiene en relación con los accidentes de tráfico. De hecho, se estima que el conducir bajo los efectos del alcohol es la causa principal de, nada menos, que entre un 30% y un 50% de los accidentes con víctimas mortales, del 15 al 35% de los que causan lesiones graves y del 10% de los que no causan lesiones.

Esto ha llevado a las autoridades belgas a tomar una decisión pionera en Europa pero que esperamos que prospere con carácter general, al menos en nuestro país ya que, aunque costosa, estamos seguros de que evitaría muchos muertos y heridos cada año.

Así pues, por parte del Gobierno belga se ha comunicado que aplicarán antes de fin de año la obligación para los conductores condenados por conducir ebrios de instalar en sus vehículos el conocido Alcolock. Se trata de un dispositivo que impide el arranque si el conductor ha consumido alcohol, por medio de un test de alcoholemia que deben realizar cada vez que quieran poner en marcha su automóvil.

Este dispositivo detecta el aire espirado y, en caso de resultado positivo, impide que el vehículo arranque, almacenando en un chip toda la información registrada, según una serie de variables previstas, tales como los índices establecidos con arreglo a la legislación vigente en materia de alcoholemia.

Dicha ley ya se aprobó en Bélgica en julio de 2009 pero será ahora cuando sea implementada. Según se ha conocido hoy, el Secretario de Estado de Transporte, Etienne Schouppe ya está ultimando la promulgación de prácticas para las distintas modalidades de aplicación, algo que podría tener lugar antes de finales de año.

El objetivo es que el dispositivo sea instalado por los conductores que hayan sido condenados por conducir ebrios, quienes además deberán sufragar la instalación en sus vehículos del mecanismo. La tecnología del dispositivo es canadiense, aunque lo comercializa una multinacional europea y su precio de venta en Bélgica oscilará entre los 1.000 y 2.000 euros.

En el caso de España, el Alcolock se ha aplicado al transporte de viajeros, en Alemania al de mercancías peligrosas, mientras que en Noruega y Bélgica su uso era obligado hasta ahora para personas dependientes del alcohol.

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