GP de Corea: Alonso vence y se pone líder del Mundial en una carrera marcada por el infortunio de Red Bull


Análisis de la carrera

Triunfo importantísimo de Fernando Alonso en una carrera larga, larguísima (probablemente la más larga que recuerdo) marcada por la lluvia, los incidentes y sobre todo, por la mala suerte del equipo Red Bull, que vio cómo sus dos pilotos y además aspirantes al título tenían que abandonar.

Por el contrario, el piloto español de Ferrari, que ciertamente parece tocado por la varita del destino y convertido en el máximo beneficiario de la desgracia, se alzó con el triunfo final y, lo más importante, situándose en cabeza del Mundial, a una más que razonable distancia sobre sus rivales, a falta de apenas dos carreras para acabar el campeonato.

La carrera de hoy en el nuevo (y manifiestamente mejorable) Circuito de Yeongam ha sido una carrera plagada de incidencias y de accidentes, que, aparte de durar prácticamente tres horas debido al aguacero que cayó, vio cómo la salida se tenía que lanzar con el Safety Car en pista y tenía que ser suspendida apenas tres vueltas después, por lo impracticable del asfalto del nuevo trazado coreano.

 

Imagen de la primera salida, lanzada tras el Safety Car

 

Tuvimos que esperar luego casi una hora a que se relanzara la carrera y aun así, asistimos a 13 vueltas más con la carrera ralentizada por el Safety Car para asistir a una de las pruebas más disputadas, emocionantes y llenas de incidencias de toda la temporada.

No tardaron en sucederse los acontecimientos. El primero de los incidentes se produjo en la vuelta 18, apenas una vuelta después de que el Safety Car se retirase de la pista y diese comienzo de manera “oficial” el inicio de las hostilidades. En ese momento, el Red Bull del hasta ahora líder del Mundial, Mark Webber, que circulaba en segunda posición, patinaba a la salida de una curva y estampaba violentamente su monoplaza contra el muro, con tan mala fortuna además que, al salir rebotado de nuevo al centro de la pista, impactaba contra el Mercedes GP de Nico Rosberg. El joven piloto alemán también caía noqueado a las primeras de cambio cuando había cuajado unos excelentes entrenamientos y ocupaba en ese momento la cuarta plaza, tras adelantar de manera brillantísima a un desconocido Lewis Hamilton, al final de la recta de meta, una vez relanzada la carrera.

Con el líder del campeonato fuera, la carrera quedó en una especie de batalla a tres bandas. Por encima de todos estaba Vettel, que con el abandono de su compañero se convertía en líder virtual del campeonato y se le veía con determinación y superioridad y ya había logrado despegarse del resto. Fernando Alonso y Lewis Hamilton, por su parte, también optaban a la victoria aunque un poco más rezagados del entonces líder de carrera.

Vistas las condiciones de la pista, en ocasiones bastante sucia y mojada, no daba la sensación de que los tres primeros tuvieran intención alguna de atacarse y parecía que daban por bueno el resultado ya que el tiempo pasaba, la visibilidad se iba reduciendo por momentos y la pista, aunque se iba secando poco a poco, no estaba para muchos alardes.

Sin embargo, tras un aparatoso accidente del suizo Sebastian Buemi en la vuelta 32, que motivaba una nueva entrada del Safety Car en pista,  las cosas empezaron a cambiar. El asfalto se había secado un poco más y los pilotos se animaron por reemplazar sus gomas por neumáticos de lluvia intermedia.

Entraron todos menos Vettel y Alonso, que se vigilaban astutamente, aunque prefirieron no arriesgar y en la vuelta siguiente entraron ambos pilotos a boxes pero con resultado dispar. El pitstop del piloto alemán resultaba impecable pero el de Alonso, incomprensiblemente, se trastocaba con una tuerca “traviesa” que hizo que la parada se prolongase más de lo debido, por lo que al salir de boxes, el español era rebasado por Hamilton.

 

Vettel liderando cómodamente la carrera antes de su abandono

 

Curiosamente parecía que, de nuevo, una tuerca se cruzaría en el destino del piloto español y el pesimismo se adueñaba del equipo Ferrari, que veía cómo Vettel, que seguía intratable, se les podía marchar casi definitivamente en la clasificación y encima se les metía por delante un incómodo compañero de viaje como es Hamilton, el archienemigo de los alonsistas.

Sin embargo, poco tardó en hacerse la luz de nuevo para el piloto asturiano. Nada más retirarse el Safety Car, incomprensiblemente, Lewis Hamilton volvía a cometer un error infantil, pasándose de frenada al entrar en la primera curva y Alonso recuperaba sin problemas la segunda posición.

Pero la suerte de los campeones se volvió a aliar con el piloto español y cuando todos preveíamos que la carrera, que seguía prolongándose (llevábamos prácticamente dos horas y media largas ya en pista) acabaría en ese orden, ocurrió lo imprevisible. El monoplaza de Sebastian Vettel se rompía inexplicablemente a falta de nueve vueltas para el final y dejaba fuera de carrera al otro Red Bull. La estampa del propio Vettel, extintor en mano, apagando el pequeño incendio que se produjo a bordo de su monoplaza simboliza la viva imagen de la impotencia.

 

Vettel, abatido, es evacuado del lugar en el que se paró su Red Bull

 

El joven piloto alemán, que además se acaba de quejar de la escasa visibilidad que había, pues estaba empezando a anochecer ya en Yeongam, recibía un duro mazazo porque no sólo perdía una carrera que tenía prácticamente en la mano sino también quedaba fuera del liderato del Mundial y, muy probablemente, haya dicho adiós a sus opciones para ganar el campeonato.

Al final, Alonso y Hamilton se quedaban en cabeza y el asturiano se llevaba una cómoda victoria ya que el británico de McLaren, que prácticamente había perdido sus neumáticos, nunca fue rival para Alonso. De hecho, Hamilton bajó los brazos a falta de cinco vueltas y entregó la cuchara sin presentar apenas resistencia.

 

Alonso, liderando la carrera detrás de Lewis Hamilton

 

Lo mejor y lo peor del día

Lo mejor, una vez más, la victoria de Alonso, asestando un duro golpe moral a sus rivales por la forma tan dolorosa de quedarse fuera del Mundial y porque apenas quedan un par de pruebas por disputar y ya no queda margen para recuperar esta distancia. Además el estado de gracia del español -y de su coche- es de tal magnitud, que nada hace presagiar que Alonso no esté en los pódiums de las dos carreras que restan.

Muy bien Michael Schumacher, que finalizó cuarto. El heptacampeón firmó su mejor carrera de la temporada, supo plantar batalla cuando hubo que hacerlo y no cometió ni un error cuando peor estaban las cosas. Y lo mismo se puede decir del casi infalible Robert Kubica, uno de los valores más seguros de la Fórmula 1 de hoy día, sin duda alguna.

 

Michael Schumacher y Robert Kubica realizaron una gran carrera

 

También muy bien los Williams hasta que casi al final les fallaron las ruedas. Aun así acabaron muy bien, con Barrichello séptimo y Hulkenberg, décimo, pese a que este último entró a cambiar ruedas a falta de tres vueltas cuando circulaba en sexta posición. También hay que destacar la buena carrera de los Sauber, pese a Sutil, que metió a sus dos coches en los puntos.

Lo peor, la mala, pésima suerte del equipo Red Bull que ha visto cómo de un plumazo han perdido el liderato del Mundial con el accidente de Webber y  la inoportuna rotura de Sebastian Vettel. La mecánica y la fiabilidad ha sido el principal talón de Aquiles de la marca austríaca y esta avería, sumada a la que le privó del triunfo en el GP de Bahrein, muy probablemente les haya costado el título.

 

El monoplaza de Mark Webber, destrozado, es remolcado tras su accidente

 

En el capítulo de desgracias hay que hacer una mención especial a dos pilotos. Por un lado, horrible la carrera de hoy de Jenson Button, que en la segunda salida lanzada fue rebasado por Schumacher y luego, una errónea decisión en la estrategia por parte de su equipo a la hora de elegir el momento en el que cambiar las ruedas, le mandó fuera de los puntos. Una posición que no pudo finalmente abandonar y gracias, pues dio un espectacular trompo a falta de tres vueltas para acabar que, por bien poco, no dio con sus huesos contra el muro.

Por otro lado, tampoco fue el día de Adrian Sutil, que hoy corrió como un caballo desbocado, con continuas salidas de pista, pasadas de frenadas hasta que acabó de la peor forma posible, destrozando su Force India tras un toque con Kobayashi, si bien se las tuvo tiesas previamente con varios pilotos y estuvo implicado en varios accidentes.

 

Adrian Sutil, tras una pésima carrera, tuvo que abandonar

 

Españoles en carrera

La actuación de Alguersuari, ha sido realmente buena ya que tras una excelente actuación en los entrenamientos de clasificación, que le hacían partir desde el 15º lugar, supo aguantar el chaparrón inicial y luchar con toda la clase media del pelotón, rodando todo el fin de semana bastante mejor que su compañero Buemi y rozando los puntos hasta prácticamente la penúltima vuelta. Sólo un pequeño error, cuando luchaba con Heidfeld por la 10ª posición, posibilitó que Hulkenberg -que venía con ruedas nuevas- pudiera alcanzarle y rebasarle apenas a una vuelta para el final, quedándose el catalán con la miel en los labios.

 

Alonso, exultante tras su triunfo de hoy en Yeongam

 

Clasificaciones de carrera y del Mundial

En lo relativo a la clasificación de la carrera, estos han sido los resultados definitivos:

1º) Fernando Alonso (Ferrari) en 2h 48′ 20”

2º) Lewis Hamilton (McLaren Mercedes), a 14,9”

3º) Felipe Massa (Ferrari), a 30,8”

4º) Michael Schumacher (Mercedes GP), a 39,6”

5º) Robert Kubica (Renault), a 47,7”

6º) Vittantonio Liuzzi (Force India Mercedes), a 53,5”

7º) Rubens Barrichello (Williams Cosworth), a 1’09”

8º) Kamui Kobayashi (Sauber BMW), a 1’17”

9º) Nick Heidfeld (Sauber BMW), a 1′ 20′

10º) Nico Hulkenberg (Williams Cosworth), a 1′ 20”

Con la victoria de hoy de Fernando Alonso, sumado a los abandonos de Webber y Vettel, la clasificación del Mundial da un giro radical y es ahora el español quien se sitúa líder en solitario, con 231 puntos. Segundo pero ya a 11 puntos, queda ahora Mark Webber mientras que Lewis Hamilton es tercero, con 210 puntos. Para los dos perseguidores de Alonso, se trataría de una distancia no muy grande pero, a mi modo de ver, prácticamente insalvable a tan sólo dos carreras para acabar el campeonato.

Por este motivo considero que Fernando Alonso es ahora el principal candidato a ganar el Mundial y no porque consideremos que esos 11 puntos sean una distancia insalvable para los Red Bull, en concreto para Webber, que se queda como única carta a jugar por el equipo austríaco.

 

Fernando Alonso, con todo a favor para ganar su tercer Mundial

 

La cuestión es que tan sólo quedan dos carreras y, por el carácter del asturiano (nada dado a sobresaltos ante la presión) y por el estado de gracia por el que atraviesa el equipo, nada hace presagiar un abandono del español que pudiera devolver la emoción al campeonato.

Por su parte, el campeonato de Constructores, también se aprieta dado el “pinchazo” de hoy de Red Bull. El equipo de las bebidas energéticas sigue líder426 puntos pero McLaren se acerca peligrosamente, con 399 puntos. Por último, Ferrari, con el doble pódium de hoy también se aproxima, situándose en tercer lugar con 374 puntos.

La próxima carrera

Tras el desastre en este Gran Premio, marcado por el fracaso de público (apenas 45.000 espectadores acudieron al Circuito de Yeongam pese a su aforo de más de 100.000 personas) y por la enorme improvisación que se ha vivido, con zonas aún en obras y con un asfalto pésimo, que drenaba menos que la Carretera de Galapagar, abandonamos Asia para dirigirnos a Sudamérica.

La próxima carrera se disputará el día 7 de noviembre en el mítico circuito brasileño de Interlagos, de inolvidable recuerdo para Fernando Alonso ya que ahí se proclamó campeón del mundo por primera vez en 2005 con Renault. Un circuito al que asistimos impávidos en 2007, viendo cómo Lewis Hamilton dejaba escapar un campeonato que tenía en su mano. También allí, justo un año después, el piloto de McLaren se desquitaba de aquella dolorosa derrota, ganando in extremis la corona mundial, tras adelantar en la última curva a Timo Glöck, entonces en Toyota, arrebatándosela a Felipe Massa, que celebraba ya el título junto a los suyos en boxes.

 

Imagen de las gradas del circuito brasileño de Interlagos

 

Un circuito revirado, muy técnico pero con una gran recta, que nos puede dar muchas sorpresas. Es más, podría darse incluso el hecho de que Fernando Alonso ganase matemáticamente el título en el supuesto de que ganase la carrera y que Mark Webber, su más directo rival, no acabase entre los cuatro primeros.

En todo caso, insisto en el hecho de que, ahora sí, el Mundial se le ha puesto de cara al piloto de Ferrari ya que, sinceramente, no considero bajo ningún concepto que Alonso cometa ningún error pues pocos pilotos aguantan como él la presión.

Tampoco parece posible ningún desfallecimiento mecánico de un coche como el Ferrari, que superó el bache de mitad de temporada y desde que venció en el GP de Alemania, no ha vuelto a tener problemas de índole técnico y ha demostrado una fiabilidad extraordinaria bajo prácticamente todas las condiciones meteorológicas y de exigencia mecánica posibles.

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